 |
Por Gustavo Lores [1] |
Los orígenes de las conmemoraciones en
nuestro país del Día de la Ingeniería
-6 de junio- y del Día del Ingeniero
-16 de junio-, se remontan a la historia de la Universidad de Buenos Aires
(UBA), que fue fundada el 9 de agosto de 1821 e inaugurada tres días después
con la creación de cinco Departamentos: Ciencias Sagradas, Derecho, Medicina,
Matemáticas y Estudios Preparatorios. Por decreto del gobernador de esa
provincia, Mariano Saavedra, el 16 de
junio de 1865 se establece “en la
Universidad de Buenos Aires un Departamento de Ciencias Exactas,
correspondiendo la enseñanza de las matemáticas puras y aplicadas, y de la
historia natural”, actualmente la Facultad de Ingeniería de la UBA.
El primer graduado del Departamento de
Ciencias Exactas, Ingeniero Luis Augusto Huergo, recibió su diploma el 6 de junio de 1870, habilitándolo como "Ingeniero de la Escuela de esta
Universidad en la Facultad de Ciencias Exactas", que en la actualidad
correspondería, con ciertos matices distintivos, a un Título de Ingeniero
Civil.
Su plan de estudios incluyó 18 asignaturas,
aproximadamente el 30 por ciento de ellas estaban vinculadas al dibujo y otra
gran parte a las matemáticas. Dos asignaturas estaban relacionadas con la
construcción y dos con la geología y mineralogía.
Luego de graduado, Huergo viajó a Europa a
efectos de fiscalizar la construcción de una centena de puentes para la
provincia de Buenos Aires, durante 1872 presidió la Sociedad Científica
Argentina y en 1874 fue designado Consejero Académico de la recientemente
constituida Facultad de Matemáticas -hoy Facultad de Ingeniería- de la
Universidad de Buenos Aires.
En 1890 el gobierno bonaerense lo nombra
Ministro de Obras Públicas y más tarde al crearse la Facultad de Ciencias
Exactas, Físicas y Naturales de la UBA asume como Consejero y Decano durante
los períodos de los años 1891/95 y 1899/03.
En reconocimiento a sus méritos y
realizaciones, sus pares lo designan presidente del Centro Nacional de
Ingenieros, hoy Centro Argentino de Ingenieros (CAI), para el ejercicio de los
años 1907/11.
Más cerca en el tiempo, en el año 2001, el
Consejo Federal de Decanos de Ingeniería, a través de su Comisión de Enseñanza,
se ocupó del el estudio del vocablo Ingeniería, con el objetivo de recomendar
la denominación que resulte más correcta, creando conciencia colectiva para la
buena utilización de las expresiones idiomáticas que se refieren a la profesión
del ingeniero.
El Consejo acordó las siguientes
definiciones:
“Ingeniería es la profesión en la que el conocimiento
de las ciencias matemáticas y naturales adquiridas mediante el estudio, la
experiencia y la práctica, se emplea con buen juicio a fin de desarrollar modos
en que se puedan utilizar, de manera óptima los materiales y las fuerzas de la
naturaleza en beneficio de la humanidad, en el contexto de restricciones
éticas, físicas, económicas, ambientales, humanas, políticas, legales y
culturales.”
“La práctica de la Ingeniería comprende el estudio de
factibilidad técnico económica, investigación, desarrollo e innovación, diseño,
proyecto, modelación, construcción, pruebas, optimización, evaluación,
gerencia, dirección y operación de todo tipo de componentes, equipos, máquinas,
instalaciones, edificios, obras civiles, sistemas y procesos. Las cuestiones relativas
a la seguridad y la preservación del medio ambiente, constituyen aspectos
fundamentales que la práctica de la ingeniería debe observar.”
El peso de la trayectoria profesional del
primer ingeniero argentino, sumado a los alcances y responsabilidades de la
profesión, son factores que nos comprometen en su ejercicio responsable,
entusiasta, no exento de desafíos y frustraciones.
Por lo general, las horas de estudio,
reflexión y descubrimientos que demanda la conclusión de la carrera se
compensan sobradamente con las enormes satisfacciones que brinda el ejercicio
profesional.
Actualmente, los avances tecnológicos y la
modalidad de trabajo bajo condiciones de calidad total, requieren de los
profesionales la capacidad de integrarse a equipos cooperativos. Hoy no
esperamos ver a un ingeniero desde un pedestal dirigiendo a sus empleados. Más
bien lo vamos a observar capacitando a sus compañeros, compartiendo los
problemas y buscando soluciones en conjunto. Esa actitud requieren las empresas
industriales.
En otro sentido, el ejercicio de la
ingeniería alienta la generación de empleo a través de iniciativas que generan
nuevas microempresas. Probablemente las más tradicionales sean las
constructoras dirigidas por ingenieros civiles, pero actualmente hay
emprendimientos y nuevos empresarios en todas las ramas de la ingeniería:
servicios de informática, consultorías en la formulación de proyectos, talleres
industriales, evaluación de impacto ambiental, mantenimiento de equipamiento
médico de alta gama, entre otros.
El recibir el diploma no significa para el
ingeniero dejar de lado la capacitación, actualización y perfeccionamiento
tecnológico y científico. La formación permanente es una característica de la
época.
Una mención especial merece la Facultad de
Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy, nuestra Facultad. Hasta la
fecha, y desde su creación, el 25 de mayo de 1972, en nuestra Casa se han
graduado 17 Ingenieros de Minas, 82 Ingenieros Químicos, 38 Ingenieros
Metalúrgicos, 94 Ingenieros en Informática y 10 Ingenieros Industriales, última
carrera creada hace poco más de 10 años, habiendo, en consecuencia, formado más
de 241 ingenieros, un número que ya toma significación propia en la provincia.
Hace cuarenta y un años la Unidad
Académica tenía características bien
diferentes a las actuales. Una casa frente a la Plaza Belgrano, en la que había
varios laboratorios de Química y de Física, máquinas de escribir, unos pocos
profesores que, por otra parte, contaban con destacados antecedentes
científicos y profesionales y alrededor de 100 alumnos en las aulas.
La mayoría de los graduados de esta Casa,
seguimos en contacto activo con ella, como docentes, como miembros del Consejo
Académico o del Consejo Superior, en carácter de egresados u ocupando cargos
directivos.
Hemos tenido la oportunidad de ver una
transformación notable de nuestra Facultad, que hoy es referente en la región y
en el país, con cuatro carreras de Ingeniería acreditadas por la Comisión
Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria: Ingeniería de Minas,
Ingeniería Química, Ingeniería Industrial e Ingeniería Informática
Cuenta con laboratorios de primer nivel en
diferentes disciplinas, como ser los de Materiales, Alimentos, Agroindustria,
Toxicología, Ciencias de Tierra, además de los de Ciencias Básicas y Aplicadas,
disponiendo de profesionales y técnicos altamente capacitados y equipos e
instrumental de última generación.
Las Plantas Piloto de Ingeniería de Minas e
Ingeniería Química son otros de nuestros orgullos, como parte de la comunidad
universitaria y de habitantes de la provincia de Jujuy.
La Facultad también se vincula con las
empresas e instituciones del medio a través de convenios de asistencia técnica
y capacitación y la participación activa de alumnos avanzados en pasantías y
prácticas profesionales.
La infraestructura edilicia creció y crece
notablemente como se puede apreciar visitando su moderno edificio ubicado en la
Avenida Martiarena esquina Italia, de nuestra ciudad.
En ese predio también funciona nuestra
Biblioteca, única con estantería abierta en el NOA, donde se encuentran
alrededor de 10.000 títulos a disposición de 1200 socios activos y del público
en general. La Biblioteca ha certificado el 18 de agosto de 2012 su Sistema de
Calidad bajo Normas ISO 9001:2008.
Los sucesivos Decanos de la Facultad, Ing.
Eduardo Berrafato, Dr. Fermín de Vega, Ing. Mario Palanca, Ing. Manlio Perrone,
Ing. Oscar Insausti, Ing. Carlos Peña, Ing. Zacarías Gutiérrez, Ing. Enrique
Hamity, Ing. Zenón Retamozo, nuevamente el Ing. Oscar Insausti por dos
mandatos, Dr. Ing. Enrique Arnau, también por dos gestiones y el actual, Ing.
José Lucas Sánchez Mera que está cumpliendo su segundo período, junto a los
Consejeros Académicos, los equipos de colaboradores en las distintas
Secretarías, el Cuerpo Académico y el Personal No Docente, fueron y son, junto
a los más de 3.000 alumnos que concurren a la Facultad, los artífices de este
progreso.
Como hecho destacable y que concierne a
nuestros graduados, los Ingenieros Industriales Horacio Sebastián González
Bujad, titulado el 15 de agosto de 2008 y Demián Becalli, recibido el 20 de
noviembre de 2009, fueron honrados con el “Premio a los mejores Egresados” de
la Academia Nacional de Ingeniería, ediciones 2009 y 2010 respectivamente,
mientras que el Ingeniero en Informática Luis Fernando Condorí, egresado el 26
de octubre de 2010 mereció dicha distinción en la edición 2011.
Por último, y retomando nuestra común
condición de ingenieros, como en toda profesión, tenemos características por
las cuales nos catalogan las personas que abrazan otras disciplinas. Nos
identifican como híper estructurados, esquemáticos y extremadamente racionales.
Evidentemente no es tan así.
Fíjense: el día en que se recibió el primer
ingeniero en la UBA, un 6 de junio, siguiendo una concepción racional,
esquemática y estructurada, debería haber sido instituido como el día del
ingeniero, mientras que el día en que se creó la primera carrera de ingeniería,
un 16 de junio, siguiendo el mismo
razonamiento, debería conmemorarse el día de la ingeniería. Bueno, los
ingenieros hemos propuesto justamente el intercambio de las fechas, para que quede plasmado objetivamente que no
tenemos prejuicios en cuanto a desestructurarnos y transgredir los espacios de
la exactitud y la precisión…, en la medida en que todo esté debidamente planificado.
Feliz Día de la Ingeniería y Feliz Día del
Ingeniero para todos los colegas y para todos los jujeños vinculados de alguna
manera con esta apasionante disciplina.
[1] Gustavo Lores
se recibió de Ingeniero Metalúrgico en diciembre de 1981 en la Facultad de
Ingeniería de la Universidad Nacional de Jujuy con medalla de oro al mejor
promedio de su promoción y en la que se desempeña como docente desde 1980.
Trabajó en Altos
Hornos Zapla desde 1982 hasta 1992 y en Aceros Zapla desde 1995 hasta 2001, en
el Área de Acería e Ingeniería del Producto. Se desempeñó como Supervisor de
Turno en el Horno Eléctrico, Auxiliar Profesional en Ingeniería del Producto,
Jefe de Hornos Eléctricos, Jefe de Acería Eléctrica y Jefe de Acería.
En la Universidad
Nacional de Jujuy, además de su condición de Profesor Adjunto de la materia
Análisis Matemático II, ha sido Secretario de Extensión Universitaria entre
2002 y 2006; Secretario Académico de la Facultad de Ingeniería entre 2006 y
2010 y, desde ese año y a la fecha, Secretario de Asuntos Académicos.
En 2003 obtuvo el
Título de Licenciado en Educación en la Universidad Nacional de Quilmes y
actualmente cursa la Maestría en Ciencia, Tecnología y Sociedad en esta última
casa de estudios.